jueves, diciembre 03, 2015

Reparto agridulce



El camionero, una cumbia de Tropicalísimo Apache, suena a himno de carreteras y calles de pura tierra que unen como piezas de rompecabezas a la Laguna. Me invade una nostalgia gozosa cuando canta Como camionero que soy / trabajo en la carretera / y como enamorado que estoy / me voy acordando de ella. Al mismo tiempo me acuerdo de fragmentos de mi infancia cuando visitábamos a familiares fuera de la ciudad. O fragmentos de mi adolescencia cuando utilizaba el camión para llegar a algún lugar. Ahora manejo y no sólo Tropicalísimo Apache se me viene a la cabeza. Me adentro en la terracería entre los algodones que brotan en nuestros ejidos, escucho una música de otro campo, herencia de la esclavitud y la marginación, y su posterior transmigración a la ciudad y el mayor legado musical de Estados Unidos a la cultura mundial: me envuelve el blues. En mi mente canta Muddy Waters: I don’t want you to be no slave / I don’t want you to wake all day / I don’t want you to be true / I just want to make love to you.

Bajo este sol adolescente, sobre esta tierra lagunera que guarda secretos milenarios, entre bruma de algodones de octubre se despierta el deseo. Cumbia o blues. Dolor transfigurado en placer. Hay algo que pone cachondo. Todo es una posibilidad erótica.


Revista de Coahuila no. 290, noviembre 2015

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