lunes, julio 27, 2015

La Monalilia y sus estrellas colombianas, en Pulso político


Aborda libro de cuentos problemáticas adolescentes

Nazul Eliel Aramayo es un joven egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Iberoamericana de Torreón y está por publicar su libro “La Monalilia y sus estrellas colombianas”, un compendio de historias donde aborda la problemática de los adolescentes.

Becado con recursos del Programa Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artísticos (PECDA) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Nazul Eliel ha reunido en este proyecto seis cuentos que hablan de situaciones cotidianas a las que se enfrentan los jóvenes.

Su interés en la literatura nació tras leer “Demian”, de Hermann Hesse, novela que narra el paso de la niñez a la madurez de Emil Sinclair; a partir de ahí comenzó a tomar algunos talleres de escritura que, aunados a su propia formación profesional, le han dado herramientas para este proyecto.

Sus primeros relatos los publicó en un blog “Un kilo de cadera no es cadera”, que poco a poco fue adquiriendo lectores.

En esa época se hizo becario de la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (FECAC), en el área de Juventud, durante el periodo 2007-2008; luego fue del programa de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y ya con esa experiencia en su haber le dio forma a su novela debut: “Eros diler”.

Esta novela, recuerda, es un viaje por las calles de una ciudad intoxicada, donde prostitutas, travestis, devotos de la Santa Muerte, cholos, adictos, bailarines gastados, poetas y morritas, a través de las drogas, el alcohol, el sexo y la poesía, dan vida a los días y noches del centro de esta ciudad.

Con una escritura inesperada y fresca, “Eros diler” (2011) se convirtió, más allá de las anécdotas de los personajes, en una experiencia, una inyección del veneno que la noche expulsa.

En declaraciones al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el becario recordó que en 2013 ganó el XXIX Premio Nacional de Cuento Magdalena Mondragón de la Universidad Autónoma de Coahuila por el cuento “La Monalilia y sus estrellas colombianas”.

Era su primer cuento largo y versa sobre su novia, cómo se conocieron y cómo comenzó su relación.

Nazul sintió que las historias de algunos personajes del cuento, como la de la Monalilia, se habían quedado inconclusas, por lo cual decidió continuar con los relatos y es así como surgió el proyecto del mismo nombre, ahora beneficiado por el PECDA.

“La Monalilia y sus estrellas” colombianas es un compendio de seis cuentos donde el joven escritor relata historias relacionadas con la familia, las relaciones de pareja y cómo la familia te puede ayudar o destruir, narrados a través de adolescentes y jóvenes adultos.

Cada uno de los cuentos tiene su propio desarrollo autónomo de los demás, independientemente de que la Monalilia participe en ellos, las historias no tienen relación entre sí.

Estos cuentos son narrados con ritmo literario que hace alusión al ritmo de la cumbia, vistos con humor a pesar de la temática cruda y cotidiana; narrados con la intención de que el lector no se detenga a pensar o analizar, sino que siga en su lectura, disfrutando de los personajes y circunstancias.

El narrador es adjudicado a un personaje joven, un testigo que a lo largo de la historia no tiene nombre, tratando de esconder su identidad para que sea el lector quien la descubra.

A la fecha, Nazul Eliel ha publicado en revistas como “Acequias”, “Replicante”, “Punto en línea” de la UNAM, así como la columna Ahogaperros en Suplementodelibros.com.

Pulso Político On Line/ Notimex / Foto: Internet

http://www.pulsopolitico.com.mx/2015/07/aborda-libro-de-cuentos-problematicas-adolescentes/

La Monalilia y sus estrellas colombianas en Notimex

Apoya PECDA libro de cuentos sobre problemáticas adolescentes

México, 13 Jul (Notimex).- Nazul Eliel Aramayo es un joven egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Iberoamericana de Torreón y está por publicar su libro “La Monalilia y sus estrellas colombianas”, un compendio de historias donde aborda la problemática de los adolescentes.

Becado con recursos del Programa Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artísticos (PECDA) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Nazul Eliel ha reunido en este proyecto seis cuentos que hablan de situaciones cotidianas a las que se enfrentan los jóvenes.

Su interés en la literatura nació tras leer “Demian”, de Hermann Hesse, novela que narra el paso de la niñez a la madurez de Emil Sinclair; a partir de ahí comenzó a tomar algunos talleres de escritura que, aunados a su propia formación profesional, le han dado herramientas para este proyecto.

Sus primeros relatos los publicó en un blog “Un kilo de cadera no es cadera”, que poco a poco fue adquiriendo lectores.

En esa época se hizo becario de la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (FECAC), en el área de Juventud, durante el periodo 2007-2008; luego fue del programa de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y ya con esa experiencia en su haber le dio forma a su novela debut: “Eros diler”.

Esta novela, recuerda, es un viaje por las calles de una ciudad intoxicada, donde prostitutas, travestis, devotos de la Santa Muerte, cholos, adictos, bailarines gastados, poetas y morritas, a través de las drogas, el alcohol, el sexo y la poesía, dan vida a los días y noches del centro de esta ciudad.

Con una escritura inesperada y fresca, “Eros diler” (2011) se convirtió, más allá de las anécdotas de los personajes, en una experiencia, una inyección del veneno que la noche expulsa.

En declaraciones al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el becario recordó que en 2013 ganó el XXIX Premio Nacional de Cuento Magdalena Mondragón de la Universidad Autónoma de Coahuila por el cuento “La Monalilia y sus estrellas colombianas”.

Era su primer cuento largo y versa sobre su novia, cómo se conocieron y cómo comenzó su relación.

Nazul sintió que las historias de algunos personajes del cuento, como la de la Monalilia, se habían quedado inconclusas, por lo cual decidió continuar con los relatos y es así como surgió el proyecto del mismo nombre, ahora beneficiado por el PECDA.

“La Monalilia y sus estrellas” colombianas es un compendio de seis cuentos donde el joven escritor relata historias relacionadas con la familia, las relaciones de pareja y cómo la familia te puede ayudar o destruir, narrados a través de adolescentes y jóvenes adultos.

Cada uno de los cuentos tiene su propio desarrollo autónomo de los demás, independientemente de que la Monalilia participe en ellos, las historias no tienen relación entre sí.

Estos cuentos son narrados con ritmo literario que hace alusión al ritmo de la cumbia, vistos con humor a pesar de la temática cruda y cotidiana; narrados con la intención de que el lector no se detenga a pensar o analizar, sino que siga en su lectura, disfrutando de los personajes y circunstancias.

El narrador es adjudicado a un personaje joven, un testigo que a lo largo de la historia no tiene nombre, tratando de esconder su identidad para que sea el lector quien la descubra.

A la fecha, Nazul Eliel ha publicado en revistas como “Acequias”, “Replicante”, “Punto en línea” de la UNAM, así como la columna Ahogaperros en Suplementodelibros.com.

La Monalilia y sus estrellas colombianas, en Conaculta

Primera nota sobre el nuevo proyecto literario, La Monalilia y sus estrellas colombianas:

Prepara becario del PECDA seis cuentos donde aborda la problemática de los adolescentes
  • La Monalilia y sus estrellas colombianas, título del proyecto de Nazul Eliel Aramayo 
Demian, de Hermann Hesse, novela que narra el paso de la niñez a la madurez de Emil Sinclair, fue el libro que despertó en el becario Nazul Eliel Aramayo García el gusto por las letras y, en consecuencia, el proyecto La Monalilia y sus estrellas colombianas.
Aramayo García, egresado de la carrera de ciencias de la comunicación por la Universidad Iberoamericana de Torreón, es beneficiado por el Programa Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artísticos (PECDA) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), quien recuerda que su interés por escribir surgió cuando cursaba el bachillerato.

Después de tomar algunos talleres de escritura y obtener las herramientas que la misma carrera le proporcionaba, comenzó a escribir sus primeros relatos y poemas que publicó en su propio blog Un kilo de cadera no es cadera. Poco a poco adquirió más lectores que disfrutaban de sus relatos, por lo cual su trabajo comenzó a darse a conocer en forma más amplia.

Por ese tiempo fue becario de la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (FECAC), en el área de Juventud, durante el periodo 2007-2008. Tiempo después fue beneficiario también por el programa de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, posteriormente y ya con experiencia y los múltiples cuentos que tenía en su haber, decidió darles forma de novela para convertirlos en su primer libro: Eros dìler.

En este sentido, señaló que esta novela es un viaje por las calles de una ciudad intoxicada, donde prostitutas, travestis, devotos de la Santa Muerte, cholos, adictos, bailarines gastados, poetas y morritas, a través de las drogas, el alcohol, el sexo y la poesía, dan vida a los días y noches del centro de esta ciudad.

Con una escritura inesperada y fresca, Eros díler encarna una apuesta y un ambiente, más allá de las anécdotas de los personajes, es una experiencia, una inyección del veneno que la noche expulsa. Esta novela que publicó en 2011 fue considerada una de las mejores del año por el periódico Reforma.

En entrevista con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el becario precisó que en 2013 ganó el XXIX Premio Nacional de Cuento Magdalena Mondragón de la Universidad Autónoma de Coahuila por el cuento La Monalilia y sus estrellas colombianas, trabajo significativo por ser el primer cuento largo, además de haberlo escrito para su novia, quien en ese momento era la Monalilia, razón por la cual en el volumen narra la historia de cómo se conocieron y cómo comenzó su relación.

Nazul sintió que las historias de algunos personajes del cuento, como la de la Monalilia, se habían quedado inconclusas, por lo cual decidió continuar con los relatos y es así como surge el proyecto del mismo nombre, ahora beneficiado por el PECDA.

La Monalilia y sus estrellas colombianas es un compendio de seis cuentos donde el joven escritor relata historias relacionadas con la familia, las relaciones de pareja y cómo la familia te puede ayudar o destruir, narrados a través de adolescentes y jóvenes adultos.

La Monalilia es una chica llamada Lilia aficionada al equipo de futbol América y devota de la Santa Muerte, quien también es adicta a la “mona”, tipo de droga inhalada que se obtiene al humedecer una estopa con algún solvente industrial, de ahí surge el sobrenombre del mismo personaje.

En esta serie de cuentos la Monalilia participa en casi todos, no siempre como personaje principal, pero forma parte de estas historias que narran huidas de casa, uniones libres, peleas, adulterio y encuentros familiares. Las estrellas colombianas hacen referencia a los grupos de cumbia que la Monalilia admira. Al conjuntar la Monalilia y las estrellas colombianas es como crear su propia orquesta musical a este personaje.

Cada uno de los cuentos tiene su propio desarrollo autónomo de los demás, independientemente de que la Monalilia participe en ellos, las historias no tienen relación entre sí.

Estos cuentos son narrados con ritmo literario que hace alusión al ritmo de la cumbia, vistos con humor a pesar de la temática cruda y cotidiana; narrados con la intención de que el lector no se detenga a pensar o analizar, sino que siga en su lectura, disfrutando de los personajes y circunstancias.

El narrador, adjudicado a un personaje joven, es un testigo que a lo largo de la historia no se menciona su nombre, tratando de esconder su identidad para que sea el lector quien la descubra.

Dedicar estos cuentos al tema de la familia surgió al considerar que en el ámbito personal se encontraba por una etapa en la que buscaba regresar a la familia, retomar ese acercamiento, recordar su infancia en la que solía jugar y pasear con sus primos, hasta llegar a la adolescencia cuando poco a poco esas costumbres familiares se abandonan; además, el contacto con adolescentes, debido a que su trabajo actual como profesor de literatura y ciencias sociales en el nivel medio superior, le ha permitido conocer problemáticas familiares de los jóvenes.

Nazul Eliel cuenta también con publicaciones en revistas, como Acequias, Replicante, Punto en línea de la UNAM, así como la columna Ahogaperros en Suplementodelibros.com.

En este momento el becario del PECDA está enfocado a terminar este compendio de cuentos, ya que tiene la intención de concluirlo este año para que a inicios del próximo La Monalilia y sus estrellas colombianas esté publicado y sus lectores disfruten de estas historias.
CHR
México / Distrito Federal

http://www.conaculta.gob.mx/detalle-nota/?id=40994

Eros díler (versión digital)



Ya pueden comprar la versión digital de la novela Eros díler.

http://jus.com.mx/tienda/eros-diler-version-digital/

Videoentrevista en el Canal 22

Entrevista sobre Eros díler en el Canal 22.
Por Huemanzin Rodríguez.

https://youtu.be/pf07Jl9p_ws

Eros díler de venta en Educal

http://www.educal.com.mx/0800-literatura/438222-eros-diler.html

Eros díler en Las Puertas de la Literatura

Carlos Mauricio Jr., vlogger de Monterrey, reseña Eros díler.

https://youtu.be/gbEJqfv6pNI

Eros díler en Grupo Crónica Revista


Eros Díler: “En el norte me siento a gusto. Y con el culo en la mano.”

Por Luis David Niño Segura

He leído litros y litros de buena basura. Y digo litros porque me he tenido que beber una cantidad considerable de mililitros de cebada fermentada para poder digerir algunas lecturas que me causan náuseas solo con el título. Nunca falta algún individuo intelectualoide que se acerca para recomendarte el libro que tiene bajo la mano.

Esa clase de bichos son unos tipos de fagocitos extremadamente peligrosos. Por lo regular se encuentran en los coffe shops o en las plazas públicas. Nefastos en realidad. El colmo de la realidad es cuando esta clase de virus se comienza a esparcir por el inacabable mundo de las redes sociales. Es denigrante abrir el féisbuc o el tuíter porque inmediatamente te aparecen lo que he denominado: publicaciones spam. No culpo a nadie por esos errores pero podrían ahorrarse algunas mentadas de madre de mi parte si no fueran tan insistentes con sus pensamientos.

Así me pasó justo este fin de semana. Estaba leyendo unas críticas literarias porque tenía la turbia intención de comprar un libro. Nerd I know! Las recomendaciones no eran de lo más agradables pero sí de las más divertidas. Así me encontré con algunos comentarios que me recomendaban las obras de Marcus Zuzak, de E.L. James o Martín Moreno. Puro best-seller para el baño. Para mí eso representaba lo mismo que leer Tvnotas. Y no digo que Tvnotas este mal o no ayude en el baño (enterarse que Laura Bozo sigue al aire sí te saca más de un pedo); al contrario, en ocasiones la escritura de los periodistas de chismes suele ser liberadora -más por supuesto cuando estás sentado en el retrete. Lo lamentable de mi situación fue darme cuenta que en ocasiones prefiero regresar a releer un libro que sé encontraré en lo recóndito de mi casa. Eso hice.

Eros Díler de Nazul Aramayo tiene todo lo que mi cabeza requería este fin de semana. Sexo, drogas y alcohol, y no solo porque me saboreaba una buena Carta Blanca sino porque la lectura me invitó desde la primera vez que lo leía a reírme un buen rato. La risa que me sacó la lectura de Eros Díler es más que nada porque es preferible reír en lugar de lamentarse. Quizá usted se pregunté por qué, la razón es muy simple. Nos seguimos hundiendo en la mierda. Las estadísticas oficiales nos revelan que la delincuencia ha disminuido y que vamos por buen camino. Mentira. Justo el pasado 09 de septiembre Osorio Chong, Secretario de Gobernación de la República, compareció ante el Congreso argumentando que la cosa había cambiado. Lo que me llamó la atención de nuestro Secretario fue que puso a la Comarca como ejemplo de cómo la delincuencia había disminuido. En apariencia, porque la realidad es diferente. Las muertes siguen apareciendo pero sin el efecto mediático de los años anteriores. Así que algo debe cambiar cuando se trata de violencia. No solo es la asfixia de un mundo que nos traga sino la incapacidad que tenemos para sobre-llevar la realidad. Esa es la manera cómo debemos entender la podredumbre donde nos movemos y donde nos estancamos. Mierda por todas partes donde solíamos encontrar perlas, pero no se me mal entienda, cuando me refiero a las perlas, hablo de gotas de heroína, churros de yesca, pastillas de éxtasis o una grapa de cois fresca y sin raticidas.

La violencia que generó el sexenio calderonista sumió al país en una campo de guerra al estilo Hemingway, ciudades enteras se convirtieron en batallones militares y puertos navales (Kosovo new age), las policías eran el escalafón más bajo en la cadena alimenticia de la delincuencia organizada, del narcotráfico y de la mafia. El norte del país mostró su verdadero rostro, un norte sumido en la corrupción, en la explotación, en la impunidad, en los vicios y en la narcocultura. El norte se convirtió en un stage creado por Vince Gilligan o Martin Scorsese: empresarios asesinados, narcopolíticos recompensados, sectores sociales en la miseria, autotoques de queda y niños temerosos de militares y policías… una infinidad de prácticas que en las estadísticas se refleja(ba)n como índices de desarrollo humano lamentables o daños colaterales. El norte, entonces, dejó de ser eso, norte. Se convirtió en tierra de nadie. Desde Matamoros hasta Mexicali y TJ, la gente se dejó llevar por el flow y se acostumbró. Como dice el corrido: “en los pueblitos del norte siempre ha corrido la sangre.”

Pero algo tenía que cambiar en medio de decapitados y desmembrados, algo tenía que venir a darle ritmo y sabor, y ese algo lo hizo la literatura. Un claro ejemplo del rescate a esa inmundicia es la primera novela corta de Nazul Aramayo titulada Eros Díler (Editorial Jus e Instituto Municipal de Cultura de Torreón: 2012). Escrita en primera persona y sumamente autorreferencial. La lectura es rápida. Una obra sin melindre, sin pudor, directa. Sus personajes son auténticos. Cleti y Yoselyn, son un par de exiliados de los convencionalismos y de sí mismos, habitando un punto en la tierra donde las drogas, el alcohol y el sexo son todo y son nada. Pareja de olvidados tragados por una ciudad decadente, real, cruda, ficticia y pestilente: Torreón.

La lectura nos lleva a puntos irreconocibles. La oscuridad abarca todo mientras la soledad y el fracaso identifican cada espacio y cada tiempo. El ambiente es el de la barriada, el de los cholos y el de las morritas con blusas ceñidas; una ciudad donde la droga se encuentra en donde se halle una Virgen de Guadalupe como si ésta fuera un punto de reunión similar al de los estacionamientos en los centros comerciales. Así es el ambiente en Eros Díler, Una ciudad tragada por sí misma, por su podredumbre, por sus problemas sociales: Hell broke Luce.

En la obra de Aramayo Cleti es el personaje principal. Un personaje construido en la autoficción, ensamblado a través de experiencias reales e imaginarias del escritor (Entrevista de Hermann Gil Robles a Nazul Aramayo; Diario Cultura: 2013). Es un alter ego desinhibido que trabaja en una tienda de ropa rockera donde los comensales son los bichos más raros de la juventud. Tienda de camisas, sábanas para la yesca, pipas para la piedra y dosificadores de soda (Angélica López Gándara; El siglo de Torreón: 2013). NazulCleti necesita desprenderse de la realidad, elevarse y crear un mundo paralelo al existente, de ahí el origen de la novela. Contar la inconformidad con la vida, con la ciudad que ama y odia al mismo tiempo; pero también resalta su disfrute por el lenguaje, el de uso coloquial. Inventa una nueva rama semántica: la semántica de barrio. De eso se construye la novela, de sabores y crudezas, estas últimas pueden incluso saturar al lector, llenarlo de adjetivos vulgares y de imágenes obscenas, pero no podemos dejarnos ir por las apariencias, el lenguaje –en Eros Díler– si bien no es fresco, sí es tangible, disfrutable, ameno y, lo que resalta más, comunicativo; es decir, crea puentes dialógicos entre el lector, el autor y los personajes.

Novela donde claramente se encuentra la influencia de los escritores Beat y de Bukowski, pero también es una obra que intenta alcanzar la exquisitez de los relatos al puro estilo fadanelliano como los encontrados en Más Alemán que Hitler. Una buena mezcla de realidades y de ficciones, de mundos plasmados con toda la sinceridad que un escritor debe y tiene que poner en sus obras, imágenes que se vuelven caóticas e imborrables como cuando describe:

“Gané una beca con mi poemario “Me levanté con el condón puesto”, poesía cachonda para morritas de barrio, mis preferidas. Yoselyn se hinchó de gusto, su cabello cayó sobre mi cara, nubes de chanates volaron atravesando el cielo, un beso fresco, sabroso. Sujeté a Yoselyn por las nalgas, no traía calzones, le apreté el culo y le metí el dedo en la vagina ardiente y jugosa.

—Cógeme.

—Jajaja.

—¿De qué te ríes? Ándale, métemela, cógeme.

Le aticé una cachetada marranera mientras, con la otra mano, desenfundaba la verga y se la metía. […]”


Esa es la literatura de Nazul, ese es su mundo imaginariamente real. Algo debe cambiar cuando se trata de violencia. El norte dejó de ser eso, el norte, y se convirtió en narcoland, What a criminal world where the boys are like baby-faced girls… una muestra de la Guerra Z –y no me refiero a la película. Las ciudades se tragaron a las ciudades, los militares se tragaron la confianza y la sociedad se tragó sola. No obstante las letras nos siguen permitiendo cambiar de panoramas y reírnos de nosotros mismos, pero esas letras tienen que ser nuevas, ocupar los estantes de las librerías y no durar quince días y pasar al diván de los olvidados. Eros Díler nos permite eso, volver a retomar el cinismo y la sinceridad con calma para cambiar el rumbo, ese rumbo de violencia en ciudades “intoxicadas” que nos reinventan. Algo debió cambiar, definitivamente, y ese cambio fuimos nosotros.

Luis David Niño Segura

ld_ns@hotmail.com

Tw: @ld_nio