domingo, febrero 03, 2013

Nazul Aramayo, de cumbia, letras y paraísos artificiales


El escritor de Torreón reflexiona sobre el amor y odio a la tierra natal; su novela "Eros díler" y la importancia de compartir una caguama para evitar que se caliente.Monterrey

De un tiempo a esta parte, como dirían los versos de José Emilio Pacheco, la narrativa coahuilense ha tomado fuerza. Julián Herbert, recientemente galardonado con el Premio de Novela Elena Poniatowska, ha señalado que en Coahuila la literatura creció inadvertida. El propio Herbert comentó en entrevista para MILENIO Monterrey la existencia de algunos otros narradores que se levantaban con fuerza entre las tolvaneras. Uno de estos casos es el del torreonense Nazul Aramayo, quien con su Eros díler, editada por Jus comienza a caminar la senda de los marcados por la musa: la novela.

¿El noreste del país es una misma ciudad arrasada por un ejército que son sus propios habitantes?
Los habitantes somos cómplices. No creo que el noreste sea una misma ciudad. Definitivamente es un territorio que tiene el flow. En el norte me siento a gusto. Y con el culo en la mano. Por mi ciudad siento algo que oscila entre el amor y el desprecio.

Cuando hablas de la intensidad que da la caguama, ¿será acaso que el ser humano no está a gusto con su six, sus cuatro medias... y quiere el éxito y la felicidad en una sola presentación, compacta, la caguama?
Una caguama tampoco es suficiente. Una sola da sueño y si no la compartes se calienta. Prefiero citar a Rimbaud: “Gana la muerte con todos tus apetitos, y con tu egoísmo y con todos los pecados capitales”. Celebrar con cada trago. La presentación no importa. Nunca será suficiente.

¿Vives en un mundo habitable? desde tu punto de vista como creador ¿por qué son tan necesarios todos los paraísos artificiales?Generalmente no me pregunto las cosas. Estamos aquí, queremos la cumbia, queremos sentir (así dice el Kumby town de los Chicos de Barrio). Me parece un mundo horrendo. Conozco banda que intenta hacer algo. Recuerdo el discurso de Albert Camus cuando ganó el Nobel. Dice que las generaciones anteriores tenían la meta de cambiar el mundo, y su generación, en cambio, tenía que evitar que el mundo se hiciera pedazos. No sé cuál es mi o nuestra tarea. ¿Cómo hacer de este mundo un lugar habitable? Quizás estando ebrios. De poesía, de vino o de virtud, como escribió Baudelaire. Me gustaría que alguien me explique por qué me gustan los paraísosartificiales. Meterse chingadera se siente bien. Me he llegado a aburrir, lo confieso. Después de estar enchufado al piedrón y no poder dormir y estar en la temblorina, no sé para qué o por qué hacerlo. Por un lado está la onda de la experiencia, la expansión de la conciencia, las puertas de la percepción, el ritual de volver al cosmos y toda esa vaina. A mí me gusta divertirme.

¿Reconoces en Eros díler un libro de poesía?En Eros díler hay una búsqueda poética. No sólo porque aparezcan algunos versos por ahí. Creo que existe una búsqueda poética, un filtro por el cual mi mundo o lo que vivo se filtra y se deforma o se embellece o se muestra en líneas que hoy mismo no sé cómo surgieron. Me explico: hay imágenes de la ciudad, olores, sonidos, música, lenguaje cotidiano, sensibilidad, cariño, rencor, miedo, deseo, desesperación, valemadrismo, desesperación, una necesidad de juntar todo esto en una historia que muestre lo que yo veo, siento y me enloquece. Me gusta pensar que después de esto, Torreón, al menos para mí, ya no es el mismo. Ahí está la poesía. Como leer a Franz Kafka y no poder ver el mundo de la misma manera, verlo kafkiano.

Veo en Yoselyn y en las otras muchachas la figura de la madre ¿Torreón, la ciudad, es para ti una gran amante indispensable?Hablo de la ciudad sin saber exactamente qué es. Yo no soy un antropólogo social, no tengo estudios ni interés en querer dilucidar sobre esos temas. Lo que sé es que muchos queremos huir de Torreón aunque al mismo tiempo no lo cambiamos por nada. Amamos la soga que nos asfixia. Llevamos a Torreón como la marca de Caín en la frente, como prenda querida, prenda del alma.

¿La inseguridad, en tu caso específico, detona en creación?Sí. No escribo sobre la violencia o el narcotráfico. Me interesa narrar lo que sucede en nosotros como personas y sociedad. Nos ha cambiado la vida. Y nos hemos acostumbrado.

Finalmente, ¿en qué estás jalando, literariamente?He estado parado varios meses. Trabajo una novela sobre un grupo de cumbias de La Laguna que fue muy famoso a finales de los 90 y principios de 2000: Chicos de Barrio. Actualmente tocan más en Estados Unidos. Es un proyecto que empecé con cariño y nostalgia, lo continué con intuición y admiración y ahora que estoy detenido he tenido que hacer un jale más rudo, el de trabajar el rollo narrativo. Algo que hice intuitivamente y que trabajé en Eros díler a partir de los comentarios de Antonio Ramos Revillas, quien fue mi primer editor en Jus. Esta novela sobre los Chicos de Barrio me ha exigido muchísimo más. También formo parte del consejo editorial de Suplementodelibros.com (SDL) donde también escribo una columna de crónicas y vida lagunera y literatura: Ahogaperros. Recientemente nos estrenamos como editorial como el sello Librosampleados. Aunque mi verdadero jale es controlar morritas.

Por Guillermo Jaramillo Torres

http://monterrey.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/c07fa8ecd60022456af27d97583e9308

Entrevista
Milenio
3 febrero 2013

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