martes, noviembre 06, 2012

Eros díler en Excélsior


Drogas, industria y nueva narrativa

"Algo debe estar pasando en Torreón que está animando a los jóvenes a escribir. Ceniza, calurosa, industrial, con sus historias de drogas y narcotráfico por todos lados, parece destinada al fracaso. Pero como bien dice el lugar común: sólo la cultura puede salvarla y eso parece estar sucediendo, al menos en las letras.
Nazul Aramayo es un ejemplo de ello. Oriundo de la
ciudad, con 27 años es becario del Fonca y ya escribe para diversas publicaciones. Su historia como autor bien podría ser la de la misma ciudad en la que vive; él mismo no se ha contenido a relatar su llegada a las letras en la última parte de esta novela (un apartado llamado 'La Biobibliografía'). Cuenta ahí que llegó a la literatura por "necesidad, gusto y accidente".
Poco le importaba leer antes de estudiar ciencias de la comunicación, profesión que nunca ha ejercido. Antes más bien se convirtió en esa nueva categoría que se ha denominado "nini". Como cualquier adolescente lagunero se las arregló para "aprender a escuchar, a bailar, a gozar y a chingarle". Nada fácil en una ciudad donde "habitan tantos poetas como desempleados y sicarios".
Y de qué otra cosa podría escribir sino de su ciudad, tan avasalladora y parasitaria. En 'Eros díler' (nombre que copió de un autobús), Nazul cuenta la historia de Cleti, un joven poeta que vive entre el exceso y el escape, que sufre el agandaye y las pulsiones de su edad, que más parece correr de su entorno. La de Nazul es una escritura que aún da para más, pero que ya tiene la mirada fuerte y corrosiva de quien habita una ciudad como Torreón"
Luis Cárlos Sánchez
Excélsior
4 noviembre 2012

No hay comentarios.:

Publicar un comentario