jueves, enero 05, 2012

El camino de las casas cansadas, de Walter Jay


No es raro tener que pisar entre los muertos para llegar a cualquier lado”, nos dice Walter Jay en su primera novela El camino de las casas cansadas. Si la tradición es un camino que otros han trazado, el autor dialoga con ella a través del mito del viaje iniciático, el ambiente rural de México, la búsqueda del padre y la reiteración de sueños que, al igual que los muertos, susurran una historia.

La novela comienza con un joven, Gabito, que sueña personas sin rostro. Sabe que hay una historia oculta, un misterio personal y familiar: la vida de su padre que lo abandonó. Mediante su madre y personas de su pueblo como doña Rosario, una anciana que practica la herbolaria y la adivinación, descubre que “nuestra historia se empieza a escribir desde antes de nacer y jamás la escribe uno solo”. Entonces Gabito emprende la búsqueda de su padre. Inicia el viaje acompañado únicamente por la foto de un difunto. Atrás queda el pueblo perdido entre los montes de México, ese lugar que parece secarse más rápido que los muertos. Tal vez por eso los sueños le hablan y lo sacuden.

El camino de las casas cansadas se mueve en los terrenos de lo vivo, lo muerto y lo onírico. Walter Jay narra el ambiente rural a través de una prosa cargada de nostalgia. Los diálogos, cortos, enigmáticos, sacados de ensoñaciones revelan poco a poco el camino de Gabito. Así el protagonista recorre su pueblo y una pequeña ciudad cercana, un cementerio, un prostíbulo, una funeraria donde recibe ayuda y enseñanzas de vivos y muertos.

La novela alcanza su mayor grado de misterio y belleza cuando Gabito trabaja en la funeraria limpiando, vistiendo y maquillando a los difuntos. “Me negaba a maquillarlos a todos de la misma forma, porque cada uno llegaba portando sus más grandes secretos, sus peores vicios, sus mejores virtudes, sus penas y alegrías; todo eso que habían logrado juntar en sus vidas: su propia historia”. El diálogo con la muerte, la vida vista a través de los muertos, la persistencia de la vida y, sin embargo, la inminencia de la muerte. En esto radica el enigma, la búsqueda y la construcción. Gabito consigue escuchar la voz íntima de los cuerpos que descansan sobre la plancha de la funeraria. El diálogo libre de hipocresía, a diferencia de con los vivos, es revelador y luminoso.

Las voces y los sueños que empiezan a adquirir rostros aclaran el viaje de Gabito. Una nueva etapa se abre. El misterio es una invitación: es inevitable pensar que todos los caminos conducen a la muerte. El camino de las casas cansadas la muerte es otra manera de comenzar una historia.

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Reseña
Jay, Walter. El camino de las casas cansadas. Jus. México, 2011.

en librosampleados

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