martes, diciembre 13, 2011

El refugio del hurón, de Juan Gerardo Aguilar



En los nueve cuentos que forman el primer volumen de Juan Gerardo Aguilar (Zacatecas, 1977) se mueven personajes encerrados, atados, en búsqueda. La cotidianidad obliga a vivir como prisionero. Un matrimonio, los hijos, la soledad, el trabajo, la espera. A final de cuentas todo es una expresión de enfermedad. El refugio del hurón parece hablar de algo turbio. Un estilo preciso, frases cortas que van de la reflexión al recuerdo, un ida y vuelta que construyen o permiten que el lector vea, toque y respire los límites de la jaula.

La felicidad es un trozo de pan difícil de tragar. Tan pronto como está a nuestro alcance, como pordioseros hambreados, lo devoramos de un bocado. Pero no bien intentamos pasarlo, se nos atora en la garganta”. Por eso los recién casados, con el transcurso de los años, se miran como las ruinas de una hermosa civilización abandonada. Una historia que se engrandece con el mito y la distancia. Juan Gerardo Aguilar logra construir y definir personajes, situaciones que reflexionan sobre la soledad, la impotencia y la mínima ilusión del cambio: la jaula también permite que el animal no muero asfixiado.
Con una estructura narrativa que apela a finales inesperados, los cuentos se apoyan en el efecto emotivo. Las emociones se atragantan en el gaznate de un marido que quiere abandonar a su esposa y a sus hijos, y decide, mientras maneja, soltar el volante, entregarse al azar. Por momentos los cuentos parecieran revelar de más el final como si los guiños resultaran excesivos. El narrador, sin embargo, logra algo que se antoja un ejercicio de honestidad: los cuentos desembocan en una descarga emotiva fuera de dramas lacrimógenos, rosas o efectistas; El refugio del hurón jala al lector hacia la empatía.
Juan Gerardo Aguilar nos vuelve cómplices. Ya sea como esposos, amantes, un viejo enamorado de una joven deportista amateur, un fotógrafo suicida o una muchacha de pueblo que espera la llegada de su hombre que se fue al otro lado. Nos revela como pequeños animales enjaulados. Esperamos. ¿Qué? “…qué más da, si lo que quería era llegar a cualquier sitio y disfrutar de la sensación reconfortante que da el regreso a casa”.
Reseña
Aguilar, Juan Gerardo. El refugio del hurón. Instituto Zacatecano de Cultura "Ramón López Velarde"-Jus. México, 2010.

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