jueves, septiembre 29, 2011

El diario del ron, de Hunter S. Thompson


Paul Kemp es un joven periodista que llega de Nueva York a Puerto Rico para trabajar en el San Juan Daily News, un periódico al borde de la bancarrota, con problemas con los sindicatos y lleno de periodistas misántropos, desengañados, fracasados y ambiciosos. Kemp descubre que la isla es un animal que te devora.

El diario del ron es la primera novela del periodista gonzo Hunter S. Thompson, la cual se publicó en 1998, después de años de permanecer guardada. Esta novela confirma a Thompson como un narrador nato, dueño de una voz que va del humor mordiente a la desilusión, del desmadre a la nostalgia por el paraíso perdido, creador de personajes tan misántropos y corruptos como empáticos.

La mejor manera de iniciar el día cuando se trabaja a partir de las 12pm es con un trago de ron y una hamburguesa en el Patio de Al, lugar improvisado en un traspatio donde la pernsa gringa se junta para beber y hacer algo que disminuya el aburrimiento y "la tensión que se materializa en lugares donde los hombres sudan las veinticuatro horas del día".

No hay página sin ron. Es normal ver a los personajes borrachos en la oficina o cubriendo notas policiacas o sociales. La vida en Puerto Rico es, por un lado, cocteles y fiestas para recibir a los inversionistas, fotos con empresarios y diplomáticos. La prensa, naturalmente, tiene barra libre. Desenfreno en cruceros, carnavales sin límite en la isla de St. Thomas, peleas en cantinas, sexo a las orillas del mar. Y junto al ron, el poder del dólar.

Por otro lado, Puerto Rico devora. El jefe del Daily News sabe que todos sus empleados son unos buitres, ladrones, ratas, vividores, borrachos, enfermos y psicópatas que lo llevarán a la ruina. Incluso llega a pagar una fianza de más de dos mil dólares cuando meten a Kemp y dos periodistas más a la cárcel. Para seguir en este mundo los periodistas se convierten en rémoras. Son unos trotamundos que van de una ciudad a otra. Kemp lo sabe. Así como trabaja para el Daily News escribe artículos para New York Times y folletos de viajes para inversionistas extranjeros. Describe la isla como un paraíso dispuesto a ser saqueado: “Me pagaban veinticinco dólares al día por contribuir a arruinar el único lugar que, en el curso de los diez años pasados, me había sentido en paz. Me pagaban por mear en mi propio lecho, por así decirlo, y me encontraba allí sólo porque me había emborrachado y me habían detenido y, a partir de ese momento, me había convertido en un mero peón de quién sabe qué operación de alto nivel destinada a salvar las apariencias".

La novela se mueve con agilidad y vértigo. Paul Kemp vive con mayor crudeza la verdadera cara corrupta de las ambiciones de Estados Unidos en Puerto Rico. Ve a sus compañeros de trabajo tan corruptos como sus jefes. Es el pragmatismo total. Y naturalmente, el ron jamás deja de fluir. Quizá es algo que los une. Como la aventura, la ambición, el deseo de irse a otra parte del mundo.

http://www.suplementodelibros.com/2011/09/diariodelron-hthompson/

Reseña
Thompson, Hunter S. El diario del ron. Editorial Anagrama. Traducción de Jesús Zulaika. Barcelona, España, 2002.

En librosampleados.

viernes, septiembre 23, 2011

Una novela borderline


Ésta es una noche de marranos y sirenas. Bienvenidos. En un rincón de la cantina el sonido y las luces se mezclan en una cuba inmemorial. Suenan las voces de quién sabe qué lenguas. Las putas bailan, pichonean, es la coreografía del desastre. O son sólo tragos de más. Rebasar la frontera del recuerdo. El desmadre después del borde, la reconstrucción de la noche. Bienvenidos al Magnolia bar, nuestra ciudad.

Las cirtudes capitales  (México: Resistencia, 2008) es una atmósfera de voces. La novela se construye en un espiral oral. Los personajes hablan y recuerdan una noce en el Magnolia: un crimen, un atentado, el desmadre, motivos, secretos. Y como en una peda de arrabal, la verdad es una coincidencia imposible. La reconstrucción es imaginación, óraculos, pasados cochambrosos. Ráspale y sácale brillo a la memoria: "Porque es en lo que me entretengo, en revisar aquel momento, en reinventarlo siempre de nuevo, asidero en estos momentos asiduos".

Érik Martínez (Ciudad de México, 1961) nos lleva a una ciudad en la frontera del norte mexicano. Donde todo pasa, transita o se trafica. Gringos y gabachas deschongadas, narcos y policías en comunión, una prostituta llamada Ofelia, un negro conocido como el Hamlet. La violencia es la mamacita protagónica. Violencia en los marranos chillando y quebrando polis, violencia en las bocas, violencia en una aventura lingüística. El lenguaje mismo agarra aire:

que leer no es como coger pinche negro te lo digo yo que si te gustara tantito la panocha yo te lo enseñaba piensa ella ya arrellanada en el catre bajo el ventilador inútil como hombre rotante o igual diera inmóvil con la magnolia enfrente flotando en el aire a esta hora desflorada de vástagos mientras deletrea el editorial idiota de hasta cuándo clamarán nuestras bocas justicia conciudadanos pero no sabe ella si lo lee bien o regular qué con la vista cansada y con que se adormila con el calorón que tres agentes del orden degollados sólo en una noche y encontrado también lo que parece ser el torso destetado de una señorita.
Esta escena la vemos como vemos nuestro rostro en el espejo una mañana de cruda. Borrosa, fragmentaria, cansina, golpeada, primero los ojos hinchados, luego la boca seca, nos reconocemos poco a poco, a pedazos, después se percibe el lugar, algo no está como debería, algo turbio, agua fría en la cara y se ven con precisión los estragos de una noche que debería ser imborrable.

Erik Martínez narra con violencia: ritmo muchas veces sin puntuación, voces atropelladas, frases entrecortadas, ideas y humor, inglés, español y neologismos. Una estructura de puro vértigo: the borderline.

La historia se complica o se desenmaraña. ¿Cuál es el pedo? Versos shakespearianos recitados por los matones. La violencia sucede en cualquier tiempo. Las historias se repiten aunque revolcadas.

En el Magnolia la fiesta sigue. Y en la memoria se filtran los recuerdos como vistazos en una pared agujereada por balazos.

Para los chingones chingones no había más que el Magnolia. A ver memoria: Para que te torturen… —el Sarita García. Para putas grandotas, torneadas, que maman hablando de ilusiones, de anhelos, asuntos fronterizos, o pinche literatura, el PandoraElít. El Convento Rico pa los puñales y los jodidos. Pa la raza con lana y los pochos y los guanacos forrados y los gendarmes con torta, el Gringo Home. Pa guarradas todos. La santísima democracia. Pero para lo insondable, lo importante, el nuestro humilde. A secas: El Magno. Olia. Con el barrigón burócrata del Delegado. En la puerta o en el bar. En la puerta en letras chicas el rubro como si fuera contrato: No cover. En paréntesis seguido los jueves hay pozole. Es todo. La noche.

http://revistareplicante.com/literatura/libros-y-autores/una-novela-borderline/

Reseña.
Martínez, Erik. Las virtudes capitales. Resitencia. México, 2008.

Revista Replicante, septiembre 2011

martes, septiembre 20, 2011

2 poemas en la Estepa


El santo rosario sin límite de tiempo
apareciste virgen en un muro
en oración tus piernas juntas
dos navajas morenas abriendo el cielo
sin maquillaje
tu rostro una calle devastada por las lluvias
es la marca de un amor violento en nuestro barrio es-
condidos de tu raza celestial, por temor a la cólera divina
mordí tus labios cacarizos, bebí el sudor de las estrellas
que te hacían brillar como a una actriz
porno
la pared te bautizó esclava
desgastada, sangró adobe por sus poros de alto calibre
te protegí virgen impoluta
bajaste la luna como lencería brillante y transparente
el cielo perdió la máscara
yo perdí la cabellera
en una acto una caída impúdica, sembramos el vértigo.


Carros blancos sobre música negra
amamos el hip hop
somos barrio
de barro de braceros bruñidos
bronca te presentaste como la tarde
afilada desafiante el sol ardía en balas vagabundas
no cargabas, todavía, ningún muerto
tirabas barrio en la sombre
yo ardía en el asfalto como automóvil desvielado
te rogué con versos inocentes
agarra la onda de que tú me pasas un resto
ay, mira, negra, que mi amor es neto
tu sonrisa inundó la noche oblicua
te pandeaste como luna menguante
y amamos el hip hop
hip hoperos
hip
hop
una muerte musical
en una caja de sonidos
fúnebre y feroz, fuimos cuerpos cortados
amor atados amor dazados amor tecinos amor puteados
amantes
entre ladrillos de un callejón nacimos plaqueados
amantes
entre la torva tolvanera de olvidos respiramos
amantes
entre la madrugada de balas venéreas amanecimos
y amamos el hip hop.

en:
Estepa del Nazas no. 58. Torreón, Coah.

viernes, septiembre 09, 2011

Ovejas feroces, de Katja Lange-Müller



Soja, inmigrante de la República Democrática Alemana, se encuentra casualmente con Harry, expresidiario y yonqui. Es el inicio de una historia de amor tóxico: "Y contra la enfermedad del amor, que yo temía mortalmente, sólo había una medicina: sexo"

Cuando todo acaba, Soja se encuentra el diario de Harry. Al leerlo se da cuenta que no dice nada sobre ella. Éste descubrimiento le lleva a dar una respuesta: Ovejas feroces. Una confesión, cartas, recuerdos, nostalgia por un pasado que nunca fue mejor.

Katja Lange-Müller (1951, Berlín Oriental) narra con una voz melancólica, un aliento que cubre los recuerdos de una bruma ligeramente luminosa, como un filtro de una película vista en sueños, pero incesante en la vigilia. ¿Por qué Harry no escribía sobre Soja? Su novia, su baby, quien lo cuidó y lo ayudó en el tratamiento de rehabilitación. Soja recuerda con detalle el momento en que se encontraron: “En tu respiración, que pude oler porque mientras hablabas tu cara se acercó a la mía, no había rastros de acidez alcohólica, aunque sí algo que me dio ganas de beber chocolate”.

Lange-Müller revela los años de una mujer cuando, según decía, era joven y bella. Y la de una ciudad, Berlín Occidental, en la década de los ochenta. Conforme la historia avanza y las adicciones y enfermedades de Harry deterioran su salud y su aspecto físico, la ciudad también cambia y culmina con el derrumbe del muro: “Me había ido porque no quería estar en casa cuando mi Berlín Oriental y nuestro Berlín Occidental se esfumaran; temía esfumarme yo misma y desaparecer; por eso había preferido desaparecer e irme a otro lugar. Ser una extraña en Suiza me parecía más normal que volverme extraña en dos ciudades que no podían seguir siendo lo que eran, y que nunca se convertirían en aquella ciudad que Berlín alguna vez fue, sino en algo nuevo”.

Soja se muestra sincera: ama, trabaja, roba, miente, añora, teme y se enoja. En verdad, ella no era ni tan bella ni tan joven cuando comienza la historia. En Ovejas feroces la protagonista nos revela su intimidad contradictoria, sus pequeños goces con un aliento erótico basado en detalles como un bordado fino.
Al final, Katja Lange-Müller nos deja con una sensación de un paisaje yermo, de ruinas cotidianas donde lo mejor es evocar, reconstruir un momento que tal vez no haya sido el mejor pero era el único habitable. La nostalgia es una película borrosa.

http://www.suplementodelibros.com/2011/09/08/ovejasferoces/


Reseña.
Lange-Müller, Katja. Ovejas feroces. Adriana Hidalgo editora. Traducción de Nicolás Gelormini. Buenos Aires, Argentina, 2009.

En librosampleados.

domingo, septiembre 04, 2011

librosampleados

Los invito a conocer el sitio


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Lléguenle con fe. 


Travesti, de Carlos Reyes


La noche es una llaga loca, una herida de la que manan desvaríos lunares. En la oscuridad de la calle Morelos hasta las sombras y botes de basura se miran sensuales. Las avenidas y las plazas son cobijas para miserables, borrachos y divas: las luces de la ciudad. La Historia, como las novias de rancho, es una vestida alborotada. La Historia es ficción, rímel, pintalabios, crema hidratante, maquillaje que es belleza al instante. La ficción, un híbrido. Un Travesti

Un libro se abre y florece. Las locas, las vestidas, las jotitas vestidas de mujer se abren y florecen. Travesti (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2009), novela híbrida, ganadora del Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras / Border of Words 2009, desnuda la ciudad asfixiada, literalmente, por unos leotardos.

Carlos Reyes Ávila (1976), el autor, saca del clóset la vida puteril de Torreón. Primero, mediante reconstrucción documental y aliento poético: la extinta Zona de Tolerancia, antigua trinchera, centro de prostitución, baile y pichoneo, pisto y taconazo. Ahí se reúne la inocencia de las primeras vestidas y la reacción de las prostitutas. Si te asomas, verás:

Al principio, las prostitutas veían con simpatía a las vestidas. Les parecían simpáticas las jotitas vestidas de mujer. Les daban permiso de que se sentaran con ellas a esperar clientes. Las defendían y se convirtieron en sus protegidas. Con el tiempo esta situación cambió, ya que se dieron cuenta de que las vestidas representaban un peligro para el negocio. Los caballeros comenzaron a preferir a las vestidas que a las mismas prostitutas, por obvias razones: las putas eran mujeres horribles y sin arreglo; en cambio las vestidas eran todo un monumento con un gran porte y arreglo. Ellas siempre se arreglaron mejor que las mismas prostitutas”.

Travesti es un desfile de transgéneros literarios (ficción, poesía, entrevista, documental, ensayo, canciones).
Óscar, el protagonista, es un escritor que busca escribir una novela sobre las locas, esas mujeres que son más que mujeres. Si la literatura es deschongarse, esta novela denosta nuestra vida más intensa: Livin’ la vida loca.

David, amigo de Óscar, es el guía en la travesía por La Rueda (bar gay, ahora desaparecido), “la mera mata, el show, las vestidas, la loquera, el mero inferno”. En La Rueda está el bailongo. Vestidas, divas, cholos, norteñotes, todos con sus machos, soldados pichoneando a las reinas de la noche. En La Rueda el amor sucede. O de perdida un palo. Óscar encuentra a Paulina, la más bonita de las vestidas. Una flor herida.

La novela, la búsqueda de Óscar es atravesada por las aventuras de Camelia antes Carlos Pérez, una vendedora de flores de papel, llamada Nuestra Señora de las Flores; Sonia llamada así por su parecido con Sonia López, la cantante; Verónica Verano antes Maciel; Ángel de Durango, la primer totalmente vestida, amada y asesinada por un soldado; Paulina, romántica, sensual, voluble y fatal. Galería de personajes bórder, al límite, entre lo macho y lo ultrafemenino. Sus inicios, sus familias, sus clientazos.
Travesti es una voz perdida en la azotea mientras un cholo, macizo y fierrudo, te amenaza con clavarte el filero si no le das tu dinero, la única salida: una mamada y no importa el qué dirán, huye como puedas que la rocola sigue prendida y los clientes esperan.
En medio de la noche giratoria y violenta alguien pregunta:

¿Ya sabía tu mamá que te vestías?
Creo que lo supo una vez que andaba buscando una blusa suya y no la encontraba. Luego le dije: “Ahí la traigo en la mochila”. Yo estaba dormido. “Condenado muchacho”, me dijo mi madre; “por qué traes mi blusa?, ¿qué también te vas a vestir de mujer?”. “Ay, mamá”, le dije, “si ya me vas a apoyar, apóyame en todo”. Ya no me dijo nada.


Ante nuestros ojos, la ciudad centenaria despacha perfumes en Soriana con el maquillaje corrido en una cara de macho. Las máscaras caen y el rímel sube. Detrás del rostro matutino del abogado, del joven peluquero, del vaquero: la noche camina con tacones altos y pelucas radiantes. Reyes Ávila abre un agujero en la pared y nos muestra la vida oculta.
La Zona de Tolerancia desapareció. La Rueda también.
El cielo es un vestido negro reventado por un par de lunas hinchadas con aceite vegetal, el mismo que usan las vestidas para llenarse las tetas y las nalgas. Moriré, pero bien buenota, dicen por ahí. Lo mismo dice el escritor. Antes muerto que po-e-ti-ta.

La invitación está hecha. El amor corre desbocado, hombre o mujer, crónica o novela, ficción o documental, no hay fijón: el erotismo no es marca registrada de ningún género. Torreón es un espejo humano; Travesti un prisma de voces.

Una última petición de la comunidad: ¡que remodelen La Rueda!
http://www.suplementodelibros.com/2011/08/31/travesti-de-carlos-reyes-avila/

Reseña.
Reyes Ávila, Carlos. Travesti. Fondo Editorial Tierra Adentro. México, DF, 2009.

En librosampleados.

El espejo es un manicomio


Había escuchado de las familias de contorsionistas en los circos chinos, de los magos con sus trajes hipnóticos, de los animales exóticos en los circos de las grandes ciudades. Pero cuando el primer circo llegó a la ciudad vi a un montón de animales desnutridos, echados dentro de sus jalas, sin brillo, sin magia, lleno de moscas y mierda. El circo, comprendí, era un engaño.

Y yo misma podría ser un engaño. He cambiado tantas veces de nombre como de calzones. Mis actos, mis voces, mis tatuajes. Un caleidoscopio, un caracol sabor tutti frutti. Siempre lo he dicho: hay que ser congruentes hasta la incongruencia.

Entré al circo. Fue decepcionante. No era como en las películas que veía por la tele. Quizás en otro punto del planeta la vida fuera como en la trilogía de los sábados por el Canal 5. La verdadera atracción de la tarde era ver si las tarimas, las gradas y la carpa podrían aguantar hasta la noche. Aunque los trapecistas rifaron, digo, lanzarse por el aire con la posibilidad de caer y chupar faros es algo excitante. Posibilidad de peligro. Ahí está el chou. Lo mismo que domar el fuego o cambiar de rostro en el espejo.

esperen el número impreso:
http://revista-clarimonda.blogspot.com/2011/08/contenido-no-28-circo.html


MiniNovela.
Colaboración en el 7° aniversario de la revista Clarimonda dedicada a "El circo".

The Freak Show Clarimonda (mini-novela en 5 capítulos)
III. El espejo es un manicomio (segundo acto)


Revista Clarimonda. Año 7, no. 28. Morelia, Mich. 2011.