sábado, septiembre 15, 2007

Vino a discreción, por favor

a Marco por prestarme el libro y hacerme ver que también tuve un verano como pocos.

Según Gaston Bachelard “Tiene sentido hablar de la estética del fuego, de la psicología del fuego y aun de su moral”. En esta novela se puede hablar del fuego y del alcohol mezclados en un incendio interno como explosiones súbitas en la cabeza, destellos de lucidez bárbara en medio de noches y días enteros de locura etílica. Fuego a discreción (1983), del italiano-argentino Antonio dal Masetto (Intra, Italia, 1938), es una psicología y una moral del alcohol, esas gotas de fuego ritual que animan a “un héroe de causas perdidas”, como el protagonista anónimo de la novela.

A lo largo de veintiocho fragmentos, dal Masetto narra, en primera persona, unos días de un “verano como pocos” en la vida de un escritor que se ha separado de una mujer y anda sin lugar donde vivir y sin trabajo, y que subsiste gracias a la caridad de unos cuantos amigos que le dan un departamento, un poco de comida y un sin fin de vino, whisky y tabaco. En su vagancia por los bares y fiestas se encuentra con una serie de amigos del pasado, mujeres y conocidos desagradables. Todo, al parecer, vuelve a comenzar. Se inicia un nuevo círculo de fuego. Se tiene la “suerte” de recomenzar desde cero.

Con euforia y sin ninguna concesión al sentimentalismo barato, Fuego a discreción es una búsqueda de redención, un recorrido por calles casi azarosas, sin lograr encontrar direcciones, siguiendo rutas de ómnibus, encontrando bares, caras conocidas, antiguos amores, sexo y vino. Todo este delirio guiado mediante prosa nada delirante, al contrario, la narración lleva de la mano con voz natural, precisa, realista, con diálogos irónicos, secos y con breves espacios para la reflexión del narrador-protagonista. Además de tres enigmáticas y extraordinarias inserciones de un relato aparte, alegórico, oscuro que reviste de nuevas interpretaciones la vida errante del escritor y de todos sus congéneres. Estos tres son los fragmentos más oscuros donde dal Masetto sentencia con fuerza y sin piedad, desgarra la condición humana con tesis provocadoras y delirantes:

“El orden que tanto había buscado se sustentaba en la guerra, no en la paz”
“La lucha y la renovación de la lucha. La destrucción y luego el equilibrio, que es la resultante del vértigo”
“El hombre está humillado. Esa es su triste herencia. La humillación es su caos. Y ya que la humillación es una mancha sin regreso, sólo podrá anularse exacerbándola, desencadenando el proceso que la convertirá en su opuesto”

Sin embargo, es “imposible luchar contra el verano”, contra su furia luminosa que todo lo derrite, que todo lo seca, que todo ciega. Tal vez el alcohol es una manera de no secarse, de no acabarse por derretir, de mantenerse en un territorio que luego se habrá de olvidar para comenzar otra vez. ¿Comenzar qué? Una búsqueda de algo que se ignora y al final resulta que “más que una incitación a la vida es una invitación a la desesperación”. ¿O es un camino de purificación, un descenso al infierno para luego volver a habitar el mundo de los hombres?

Dal Masetto, Antonio. Fuego a discreción. Planeta. Segunda edición 1997.

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