sábado, enero 06, 2007

Las narraciones de un tahúr

Las manos del tahúr, premio nacional Gerardo Cornejo 2005, es el más reciente libro de cuentos del escritor lagunero Jaime Muñoz Vargas (Gómez Palacio, Durango, 1964). A través de los diez cuentos que conforman la edición, navegamos, como lo sugiere el título y el primer epígrafe de Enrique Lihn, por los escenarios de la inevitable derrota cotidiana, por la implacable miseria de la que brotan esos minutos que llamamos vida: de módicas alegrías y de infinitas fatigas, que acaso se redimen con el alcohol (como en Medio litro de vodka y en Mamá te habla, cuento donde el whisky desata un amargo pero fraterno abrazo entre dos hermanos en medio de la sordidez de un table de travestis) o el quehacer periodístico-literario hacedor de anonimatos más que de logros, como es el caso de la mitad de los cuentos.

Esta característica, lleva los cuentos de Muñoz Vargas a una reflexión, irónica y caricaturesca, sobre el oficio mismo de escribir: los reporteros de llano, los ineptos jefes de redacción, las ensoñaciones literarias sepultadas por pesadísimas dosis de realidad. Además del contexto periodístico, los textos se desarrollan en la Comarca Lagunera: “Torreón, en mi rancho polvoriento y solo, en mi comal de tierra sin glamour literario, sin editoriales, sin vida intelectual, un rancho de empresarios pendejos y fanfarrones”, como dice el joven reportero de Luces del encierro. Torreón y Gómez Palacio son, pues, hogares de infinitas vidas mediocres, grises, aplastadas por la callosa pata de la realidad; lugares donde también el azar dio vida a extraños y anónimos personajes: un Edison rupestre creador de la Gómez-cola, un Borges lagunero, un maniático alemán terrorista del arte. En todos ellos y en todos los relatos de la prosa oral de Muñoz Vargas, se asoma una profunda sensibilidad de la irremediable condición humana y la particular manifestación mexicana lagunera; el falso altruismo, el desempleo, la falta de oportunidades, el poder corrupto, la estéril búsqueda de salidas.

Nos encontramos, entonces, frente a un racimo de textos hechos con el ingenio y malicia de un narrador ampliamente conocedor de su ciudad y sus pujantes cumbiancheros. Es, en suma, un libro, como lo señala otro epígrafe de Roberto Fernández Retamar, hecho de hombre: “el hombre no es de piedra / el hombre es de hombre”.

Muñoz Vargas, Jaime. Las manos del tahúr. Premio Juegos trigales del valle del Yaqui Gerardo Cornejo 2005. Instituto Sonorense de Cultura, CONACULTA. México, 2006.

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