jueves, enero 18, 2007

Desnudez de versos

La actividad poética, al menos como un vehículo de expresión, sumerge al lector en un universo íntimo del mundo emocional, intelectual y social del creador. En Desnuda, primer poemario de Araceli Téllez (México, 196?), el fondo emocional emerge en versos claros: sufren, anhelan, recuerdan y, sobre todo, desnudan los vaivenes del romance en boca y cuerpo de una mujer. No asistimos a las confesiones del erotismo, sino a la nostalgia lírica, a ese “Busco secretos / grabados / en la corteza / de la piel” de un amor perdido, recordado o anhelado.

A través de los poemas, la autora, que es directora del área de publicaciones de la UIA México, mantiene la tonalidad, el ritmo, la claridad del primer poema Desnuda; sin embargo, son pocos los poemas que mantienen esa misma intensidad de búsqueda, por el contrario parecen enredarse en las superficies del lugar común, en la divagación para encontrar una sola frase reveladora que, en realidad, es algo ya leído hasta el hartazgo. Por esta razón el poemario parece pecar de ingenuidad. Otro de los poemas que rescatan la expresión clara sin rallar en la sensiblería del lugar común, Reencarnación al amanecer:

Amantes efímeros,
en una noche
gastaron toda la pólvora.
[…]
Es verdad murieron, y en su rostro el
rictus de placer
les niega el suicidio.

Han reencarnado
con el amanecer
dos cuerpos
abrazados
.”

Además de la ya mencionada ingenuidad en los poemas, la edición muestra una deficiencia que no debería dejarse pasar: la carencia de una ficha biográfica de su autora. Detalles como estos restan calidad al trabajo editorial, sin mencionar el epígrafe que eligió la autora para su obra: “Quiero que me digas, amor, / que no todo fue naufragar / por haber creído que amar / era el verbo más bello, / dímelo; me va la vida en ello”, de Luis Eduardo Aute, que si bien es un compositor sobresaliente de la música pop, no deja de moverse en las aguas de lo cursi; que, en resumen, es a donde apunta la mayor parte de los textos de esta obra.

Téllez, Araceli. Desnuda. Editorial Praxis. México, 2001.

*Reseña escrita a petición de Edgar Salinas, quien me regaló el libro con una seña de ironía: “reséñalo...”. Ahora comprendo.

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